jueves, 21 de octubre de 2010

Marketing Argentino

El anterior post puede haber dado una imagen equivocada del marketing de videoclub argentino de los años 90, y nada quedaría más lejos de la intención de este blog.

Sin embargo es justo reconocer que la industria videográfica del cono sur de esa época aunaba grandes aciertos con estrepitosos errores.

Como ejemplo podemos analizar el clásico de 1991 Asalto y Violación en la Calle 69.

La etiqueta de "Thriller Erótico" del lomo de la cinta ayuda a orientar al posible alquilador sobre qué tipo de producto tiene delante. No es el mero porno explícito que parece sugerir el 69 del título sino un blandiporno con cierto grado de sadismo y largas escenas de diálogos.

La advertencia sobre las escenas de violación no es baladí. A algún espectador acostumbrado a la rudeza de las del cine alemán o a la lírica violencia de las del japonés hay que recordarle que estas con superar las del argentino ya cumpluen el expediente. Es por ello que, con reservas, algunos menores de 18 años que ya hayan visto de todo puedan contemplarlas sin inmutarse.

Como nota personal, añadir que siempre sospeché que bajo tanto pelo Bigote Arrocet ocultaba una mujer llamada Silvia Peyrou y por fin tengo la evidencia que lo demuestra. Por otro lado, con esas tetas no se por qué Reinaldo Alcaraz no se ha cambiado todavía de nombre artístico, la verdad.

La contraportada se revela todavía más informativa.

Con un psicópata y una lesbiana y un reparto de tres secretarias más amiga hay chicha como para llenar hora y media de violaciones. Algún videoaficionado inexperto se preguntará qué pinta un gay entre el grupo de asaltantes violadores. ¡Alguien tiene que servir de alivio cómico, hombre de diso! Que el hecho de que el tema principal de la película sea el sexo violento y degradante no quiere decir que no se pueda contrastar con unas ocasionales pinceladas de humor.

Además leyendo ese resumen ya se puede intuir el chistoso gag final sobre cuya imagen congelada comenzarán los títulos de crédito de que el empleado solterón de madre viuda a la Maribel en realidad la viola por no hacerle un feo a la chica y por el qué dirán las otras empleadas pero a quien le hace ojitos es al gay.

Hasta aquí todo correcto. La propia carátula puede afirmar sin miedo a equivocarse que los aficionados al cine de violaciones argentino no quedarán decepcionados.

Así que ¿donde está el error garrafal?

Muy fácil.

Si te dedicas a producir cine sádico-titilante el nombre que NUNCA deberías ponerle a tu productora...

...¡¡¡ES "BUENA ONDA", COJONES!!!

Pero así era el cine argentino de los 90, un país de contrastes.

3 comentarios:

Bac Hylon dijo...

Qué Hoygan ha quedado el texto de la cinta, rayos :P

Necio Hutopo dijo...

Herm... mmm... Vale, mi videoteca es amplia y surtida...pero la suya la deja en ridículo, ahora lo veo

Guillem Bayarri dijo...

Qué raro que aún no se te haya llenado el blog de comentarios de argentinos cabreados, acusándote de "no entender nada de su maravillosha cultura, vit-te", con comentarios del tipo "si no eres porteño de novena generación por lo menos no podés comentar nada de Argentina, boludo". Porque te aseguro que tienen un radar finísimo para estas cosas...