lunes, 17 de enero de 2011

Terrible Simetría

A cualquier crossover intereditorial le precede una dura negociación referente al tiempo "en pantalla". Tramas y narraciones son calculadas al milímetro para que el protagonismo se reparta equitativamente entre los personajes de las dos partes implicadas.

Es por ello que la mayoría de las ilustraciones de juegos de lucha crossover son simétricas.

Y más en el caso del nuevo Marvel vs Capcom.

Puesto que ambos universos poseen un dramatis personae tan equivalente que casi dijérase que eran reflejos alternativos el uno del otro como queda patente en esta perfectamente simétrica ilustración.

Tenemos a Lobezno y Ryu, personajes fundamentales omnipresentes en cualquier producto de sus respectivas continuidades.

El Capitán América y Ryu, encarnaciones del quintaesencial Sueño Americano.

Iron Man y Tron Bonne, simples humanos dotados del poder de un semidios gracias a la más avanzada tecnología.

X-23 y Albert Wesker, ejemplo de las terribles consecuencias de la biotecnología desatada.

Muertopiscina y... ehm... ¿un Power Ranger cabezón? que... ehm... ¿que también viste de rojo...?

El Super Skrull y Morrigan, villanía multiforme llegada de un lejano mundo.

Y por último pero no menos importante tenemos a...

Odín, tío, vamos a ver. ¿Tu no crees que se te ha ido la mano con eso de darle una identidad civil al chaval para enseñarle humildad?

4 comentarios:

Mistheart dijo...

Deadpool y Viewtiful Joe, personajes estúpidos y completamente aleatorios.

¿Que no? ¿Tú has visto el golpe especial en el que Deadpool empieza a pegar al adversario con su propia barra de vida?

Pos eso. Universos de Impaciencia :D

Alberto dijo...

Querido amigo... Hay un pequeño error. El alternativo del Capi Amércia no es Ryu (a quien has mencionado previamente) ni Ken (quien creo que es a quien te referías), sino Dante, de Devil May Cry!!!

(Sí, luego puedes flagelarme por FB XDD )

Necio Hutopo dijo...

Y Spiderman con quien alternea, que no me queda claro, oiga...

E. Martin dijo...

Eso que dice usted es imposible, estimado Alberto, pues de ser cierto no me cuadraría el argumento. Ergo, no lo es.

Q.E.D.