sábado, 19 de abril de 2014

¡Oh No!

En estas fechas tan señaladas nunca está de más denunciar las injusticias que tienen lugar en esta España de nuestras entretelas.


Porque viendo cómo las calles se llenan de Nazarenos y mujeres con mantilla es fácil tener la falsa impresión de que nuestra patria sigue siendo un país Como Dios Manda™ cuando en realidad a duras penas podemos contener la oleada de iinmoralidad que amenaza con barrer a los buenos españoles. Y las evidencias están ahí, a la vista de todos, pues los impíos ya ni siquiera se molestan en disimular sus degenerados vicios.


Claro, puede que a algunos de vosotros esto no os parezca más que uno más de los muchos anuncios de grandes empresas del sector de las telecomunicaciones. Quizá, como mucho, os hayais persignado sabedores de que esas promesas de mayor capacidad de conexión de computadores lo que ofrecen en realidad son crímenes contra los derechos de autor y pornografía.

Que San Brandan conserve vuestra bendita ignorancia.

Sabed que nada en esa imagen es casual. Que todos y cada uno de sus elementos han sido cuidadosmente escogidos por depravadas mentes al servicio del tenebroso lobby gay que amenaza incansablemente con corromper las puras mentes de nuestros pequeñuelos. Comenzando por el color. No, no se trata de un Morado Arzobispo como puede que hayais creido (y que Santa Engracia bendiga vuestro buen gusto para el color) sino del Lila de Lesbos, bien conocido por ser el tono escogido por las enfermas víctimas del (mal llamado) "amor" sáfico.

Y sabiendo esto... bueno, estoy seguro de que los más sagaces ya habreis adivinado qué propaganda subliminal intenta hacernos tragar este anuncio, ¿verdad?


¿Que qué es esa "fibra óptica" a la que invitan a pasarse a la insospechada destinataria? Bueno, cómo decirlo de manera aceptable... Cómo expresarlo sin... "Fibra óptica" es la manera en que esas degeneradas se refieren a su... al... al eso que tienen "ahí".


Así que ya sabeis, cuidado con los anuncios de telefonía.

(y otro día os contaré cuál es la verdadera razón de las llamadas con ofertas de compñias telefónicas)

(un día que no hayais comido)