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lunes, 8 de junio de 2015

Es Una Tortura




Thanos.



Titán.

Loco.

Epítome del mal cósmico.

Muchos son los motivos por los que su nombre es susurrado con miedo y horror incluso en los más abyectos pozos de villanía del universo.

Uno de los menos conocidos es su cruel habilidad para torturar.


Sí, amigo lector. Thanos sabe enfocar su anonadador poder no con fines meramente destructivos sino con el objetivo de causar dolor. Y es capaz de hacerlo con un insospcehado y sádico refinamiento.

Thanos da donde duele.

Porque centra sus esfuerzos en...

¿Cómo decirlo sin mancillar las tiernas y níveas mentes que leen estas palabras...?

¿Cómo expresar con la delicadeza necesaria la salvaje brutalidad que...?

Ah, sí.

Quitad la T y la H.

Eliminad las dos primeras letras de su nombre...


...y todo os quedará claro...



lunes, 17 de marzo de 2014

Pulp Friction 54: Terrible Tortura

-Ehm... Ho-hola...

-HOLA

-Yo... yo me llamo Jack y...

-¡Ánimo Jack!

-¡Tu puedes!

-Y yo...

-¡Dilo!

-¡Yo también he sido torturado por nazis!

(aplausos)

Nunca pensé que... Ya me habían capturado antes... Crei que podría soportarlo, yo...

-A todos nos ha pasado, Jack.

-Suéltalo y libérate de esa pesada carga.

-Me capturaron durante la batalla de Okinawa. Uno de esos malditos amarillos me encadenó a una pared y se pasó cuatro días azotando mi indefenso y desnudo cuerpo con un látigo de nueve colas. El sudor del esfuerzo hacia que su piel brillara perlada mientras me insultaba en japonés con una voz viril y resonante.

-¡Pero no hablaste!

-¡Claro que no! ¿Qué clase de maricona creeis que soy? Durante el desembarco de Normandía mi unidad fué lanzada veinte kilómetros más allá de las lineas enemigas. Nos capturaron a todos. Un oficial de la Gestapo me tuvo dos dias atado a un somier dándome descargas eléctricas. Sus guantes de goma hacían juego con el cuero negro de su gabardina. Cuando hacía una pausa para fumar se quitaba el sombrero se mesaba suavemente sus dorados cabellos mientras me miraba turbiamente a través de sus gafas redondas.

-¡Pero resististe!

-¡Por supuesto! Pero la tercera vez... Durante la batalla de las Ardenas... Yo... Aquel nazi me apuntó con su luger y me llevó a lo largo de un oscuro corredor subterraneo. Cuando abrió la puerta yo esperaba encontrarme a dos musculosos torturadores listos para atarme a un potro... Incluso a un escuchimizado interrogador calentando unos hierros al rojo vivo pero... Aquella habitación... ¡estaba llea de chochos medio en pelotas! Y el nazi... el nazi me ordenó que... que...


¡N-no puedo seguir! (sollozos)

-¡Cómo te comprendemos, cari!

-¡Malditos nazis petardas!

-Si no fuera por lo bien que les sentaban esas botas de cuero (sigh)...