Stryker, el líder de la CyberForce de 1992
¿SABEIS POR DÓNDE OS PODEIS METER VUESTRO BONITO SIGLO XXI? ¿EH? ¿LO SABEIS?
Stryker, el líder de la CyberForce de 1992
Hubo una vez una serie de comics llamda Jennifer Blood.
Dicen algún locuelo desinformado (a quien le he hecho el honor de tomarle prestados dos escaneos) que Dick, nuestro querido Dick, se las arregla para despelotarse en todos y cada uno de los episodios de Grayson, su nueva serie en solitario.
La famosa tonadilla sirve tanto de homenaje Principesco como de introducción a uno de los más trascendentales eventos que están teniendo lugar en el DCverso. No, no hablo de la Guerra Darkseid. Ni tampoco de Renacimiento. Me refiero a La Caza de los Titanes.
No joder, no es "un pisito que tienen en Cádiz", es ESTA miniserie.
LoE, fiel a su irrenunciable compromiso con la difusión cultural, continua su desinteresada labor bloguera pese a los insidiosos comentarios de aquellos que osan acusarnos de pretender ser Jotacé en lugar de Jotacé. Y ni que decir tiene que es innecesario desmentirlos pero de ser esa la intención de esta sacrosanta institución nos habríamos lanzado a publicar posts sobre Batman, que últimamente está que no para de dar material entre el Mechabatman y la Legión de Robins Sustitutos. Eso sería el camino más directo si simplemente buscáramos el aplauso fácil del populacho.
Pero no, las aspiraciones de LoE son mucho más altas. Por ello proseguimos impertérritos dando a conocer todo lo que implica el término "Krypton". Y es que a menudo nos hemos centrado en las peculiaridades biológicas de los nativos de dicho planeta pero no debemos olvidar que el mundo que orbitaba alrededor de Rao también contenia una cultura. Unas tradiciones, usos y costumbres desaparecidos para siempre que debemos concer a fin de valorar realmente lo lamentable de su péridida. Y es que muy a menudo se ha dicho que la de Krypton era una civilización más avanzada que conocieron las eras pero ¿acaso no se dice eso de toda civilización por el simple mérito de haber desaparecido entre tracas de explosiones? Atlantis, Taa... Poedis apostar algo a que si mañana la Tierra explotara en el futuro habría cronistas que afirmarian sin despeinarse que la suya era la civilización más avanzada de su época.
Pero en el caso de Krypton esto es cierto. Y no sólo en lo tecnológico (que si, que os hace mucha gracia que no lograran evacuar el planeta pero venga, intentad construid un cohete para mandar a vuestro retoño al otro lado de la galaxia en vuestra casa con lo que tengais a mano, listos, que sois unos listos) sino en lo social. Los kryptonianos había logrado dejar atrás todos los fanatismos y fobias que hacen que los humanos sigamos intentando exterminarnos los unos a los otros. No hacían distinciones en razón de raza, sexo, religión u orientación sexuales.
Tan pero tan liberales eran los kryptonianos que en los recientes episodios de su serie, en los que ha cambiado el spandex laboral por ropajes mundanos, hemos podido comprobar cómo Kal-El, el Último Penúltimo Hijo de Krypton...
Hoy volvemos a tratar un tema tan caro a este blog como el de la biología kryptoniana. Concretamente en lo referente a la invulnerabilidad.
El Gran Público™ tiene a tener una idea equivocada de sus límites. No es de extrañar, son muchos años de imágenes de Superman afrontando con sus firmes pectorales un enjambre de balas que rebotan cual inofensivos granos de arroz lanzados en boda. Pero nada es absoluto en el universo, ni siquiera la inmutabilidad de aquellos nacidos en la órbita de Rao.
Oh, sí, todo el mundo conoce las kryptonitas y sus nefandos efectos sobre los kryptonianos. Lo que no todo el mundo sabe es que no es la única sustancia que les resulta nociva. Citando las inmortales palabras de Yoda, "hay otra". Otra que, de hecho, es mundanamente común en nuestro planeta. Hasta podría decirse que esta Tierra de nuestras entretelas rebosa dicha sustancia. Que la llena hasta desbordarse planetariamente chorreante.
Pero si planeais usarla para deshaceros de algún molesto visitante de Krypton (te estoy mirando a tí, Lex) debeis tener cuenta dos cosas. La primera es que más que letal les va a resultar terriblemente molesta.
Aparentemente, por algún extraño e incognoscible motivo, hay gente que anda por ahí quejándose de que la presente serie de Superboy es un incomprensible cacao mental de monumentales proporciones.
Vosotros no lo reconocereis NUNCA porque no sois más que zombis con el cerebro lavado por la propaganda bolivariana proetarra radical antisistema, claro, pero esta recampaña electoral está sirviendo para que el único partido capaz de sacar a España de la crisis (el Popular, obviamente) despliegue sus convincentes argumentos de manera todavía más clara e innegable.
Como en ese vídeo que triunfa en internet y es de gatos pero NO es un video de gatos.
Que podría resumirse así:
La ética es la brida que controla el salvaje caballo que es la ciencia. Cientos, miles de historias concluyen con la moraleja de que la investigación desencadenada y sin control sólo puede producir monstruos. Bien lo saben los científicos del planeta Rann.

Uno cree conocer a alguien y de repente...
Yo pensaba que podía fiarme de tí, James. Si me hubieran pedido una lista de cineastas modernos limpios y decentes tú habrías estado a la cabeza. En un Hollywood repleto de salidos y degenerados que llenan a rebosar cada fotograma de titilante genitalidad tú eras un refulgente faro de contención y moralidad. Cierto que rodaste aquella escena de Mentiras Arriesgadas...
...pero en realidad se trata de una santa esposa bailando para su devoto marido. Prueba adicional de su falta de malicia es que... ehm... inspirara un spot de Ausonia.
En este Imperio de la Impudicia tú siempre resististe la ola de pornografía en que otros se pusiero a hacer surf (te estoy mirando a tí, Paul Verhoeeven). Cuando, por exigencias incuestionables del guión, era necesario mostrar un coito tú lo hacias siempre de la manera más recatada posible.
-¿Preparada, súbdita?
-¡Sí, su Marcianidad! ¡SÍ!
-Muy bien, no te sorprendas ante la enormidad de lo que estas a punto de ver... ¡Ahí va!
ZZIIIIIIPPPPPPP
FLOMPPP
-...
-Te has quedado sin habla ¿verdad? No me extraña.
-...
-Suele pasar mucho cuando la ven por primera vez.
-...
-Impresionante ¿verdad?
-Bueno, no está mal...
-¿QUE NO ESTÁ M...?
-Quiero decir, no es que sea pequeña pero...
-¿PERO QUÉ? ¿¿¿QUÉ???
-Disculpadme, sire, quizá os mailterpreté...
Amigos y amigas, la tenebrosa amenaza podemita se cierne sobre nuestra patria. Esbirros financiados por los espúreos intereses venezolanos, iraníes y australianos ya mancillan con su presencia nuestro sacrosanto y hasta ahora impoluto Congreso de los Diputados.
Y, ay, cuando digo "mancillar" no sólo me refiero al metafórico hedor de su ponzoñosa y bolivariana presencia, no. Leed y horrorizaos...
-¿Amo Bruce?
-Dime, Alfred.
-Acaba de llegar su (tosecill) envío.
-¡Excelente!
-He dejado la (tosecill) caja en el montacargas.
-Ahora mismo voy a por ella.
-Si no (tosecill) necesita nada más de mí...
-Alfred...
-¿Si, Amo (tosecill) Bruce?
-Conozco esa tos.
-No sé a qué se (tosecill) refiere usted, Amo Bruce.
-A esa sutil desaprobación que tan bien conozco.
-Yo no desapruebo nada de lo que usted (tosecill) haga, Amo Bruce.
-Sólo es ropa nueva, Alfred.
-Por supuesto que (tosecill) lo es...
Los canarios tenemos una confesión que haceros.
Sí, es cierto.
Yo digo ¡BASTA!
¡Basta de este Batman chungo y malencarado!