lunes, 15 de septiembre de 2008

Las Crónicas Decapodianas: Virgencita Que Me Quede Como Estoy

Zoidberg tiene un Serio Problema.

Bueno, tiene muchos, pero uno es más gordo que los demás.

Desde que era un bivalvo Zoidberg ha sentido un respeto intrínseco por la autoridad establecida. Y no debería porque ya en en el colegio era testigo de cómo la supuesta autoridad no se molestaba en ejercer sus funciones. Pero le da igual. Debe ser algo que lleva en los genes.

Eso hace a Zoidberg prácticamente incapaz de gritarle a un trabajador inepto por mucho que se lo merezca y por grande que sea su cabreo. Eso y la asunción de que no solo no va a servir para arreglar su problema sino que sería contraproducente.

Hasta ahora Zoidberg solo había tenido que enfrentarse a la patética falta de medios de la sanidad autonómica. Pasa de tercermundista tanto que diría que es cuartomundista si no fuera porque descubrirse atado a la mesa de torturas de Desaad sería una mejora. El día en que entró en una consulta y vió a su nueva doctora redactar su historial en un flamante PC casi lloró de felicidad. Menos mal que no lo hizo.

Habrían sido lágrimas malgastadas.

Porque una cosa es un ordenador y otra un ordenador conectado a una red. Es decir, que si saca dinero de un cajero de La Caja de Canarias en Las Palmas City gracias a los milagros tecnológicos de la Era de la Informaciín la sede central de Cajacanarias(1) en Dark Santa Cruz City le retira la misma cantidad de su cuenta corrriente inmediatamente. Pero si en su centro de salud preferido le hacen un análisis en el piso segundo tiene que coger el papel con los resultados y bajarlo a su consulta en el piso primero. El ordenador está sólo para escribir (y la mayoría de los médicos prefieren hacerlo a mano con su flamante estilográfica.

Pero afortunadamente, salvo alguna excepción, el comportamiento del personal había sido magnífico.

Hasta ahora.

Siendo un alieno detodalavida Zoidberg comparte ciertas apetencias de sus congéneres, como la apetencia por las hembras humanas, pero jamás ha participado en las actividades, llamémosle prospectivas de la anatomía humana, por las que son conocidos algunos de ellos. Asi que la prueba a la que iba a ser sometido hoy no era un caso de justicia poética sino de injusticia en prosa. Aun así ha afrontado el proceso de preparación de la tarde anterior con resignación budista e incluso esperanza (recordemos que todavía no sabe si va a ser zángano o reina).

La primera señal de alarma ha surgido en el momento en la tarde de hoy en que se ha dado cuenta de que:

1- La cita era una hora más temprano de lo que creía que era.

2- En ese momento era una horma más tarde de la que pensaba que era.

Afortunadamente logró pasar por el tunel de lavado con celeridad y dado que el ambulatorio de Tomé Cano está a cinco minutos de su madriguera logró llegar hasta cinco minutos antes del horario establecido. Ufano y contento consigo mismo Zoidberg ha llegado a la ventanilla de la sección de radiografías y le ha entregado el volante a la ATS, que lo ha examinado atentamente y cual oráculo délfico ha dictado sentencia:

-Pero si esto no es aquí sino en la Residencia de la Candelaria.

Con un escalofrío Zoidberg ha sufrido un flashback en el que revivía cómo le habían explicado a qué parte de la Candelaria tenía que ir en esta misma ventanilla donde se encontraba ahora (de ahí su error).

Tan sumido en su flashback estaba (y en la plánificación de cómo subir hasta la Candelaria) que ni siquiera le ha respondido nada a la Puta Gilipollas Que En Lugar De Estar Currando Se Había Acercado A Cotorrear (a partir de aquí, PGQELDECSHAAC) y que tras preguntarle si había seguido el tratamiento la tarde anterior le ha recomendado que no se esforzara mucho corriendo. De hecho el cabreo se lo ha cogido al recordarlo diez minutos después.

Afortunadamente la parada de guagua está al lado del ambulatorio. Desconociendo si la primera línea que pasaba paraba junto a la Candelaria le ha preguntado al chófer, quien le ha resspondido afirmativamente. Tan feliz iba Zoindberg pensando que igual hasta todavía llegaba a tiempo cuando la guagua se ha detenido en la parada anterior a la suya.

-Esta es la parada de la Candelaria -ha afirmado el chófer.

Bueno, técnicamente así es, porque está al lado, pero Zoidberg siempre se baja en la siguiente, desde donde luego tiene que bajar un trecho. Pero, ha pensado, debe de haber un acceso desde aquí, que es justo al lado, y además el chófer sabrá, ¿no? Así que se ha bajado.

A estas alturas de la vida Zoidberg todavía no ha aprendido que no le pagan para que piense.

En el siguiente gráfico, en verde la Residencia Sanitaria de Nuestra Señora de la Candelaria, en amarillo la parada de guagua y en rojo la ruta que ha tenido que recorrer para llegar a la entrada.

Lamentablemente en el gráfico no se pueden representar las subidas y bajadas ni el agradable calorcillo de un sol veraniego a las cuatro de la tarde.

Las instrucciones de un mes antes que ahora Zoidberg recuerda finalizaban con un "entras por la entrada principal y después bajas a la derecha".

En el siguiente gráfico se muestran las entradas principales de que consta la Candelaria.

Pudiendo descartar la 2 por tratarse de la Escuela de Enfermería Zoidberg ha deducido que sería la 1, la más antígua, dado que la Candelaria se halla en un perenne estado de consrtucción ampliadora. Lamentablemente dicho estado ha causado que la entrada 1 se halle completamente taponada, por lo que ha tenido que acceder por la 2.

Una vez allí, jadeante y sudoroso, se ha acercado volante en mano al mostrador de información. La Puta Gilipollas Que Está Rascándose El Coño En Lugar De Saber Hacer Bien Su Trabajo (de aquí en adelante, PGQERECELDSHBST) lo ha recogido amablemente, lo ha estudiado durante unos segundos... y le ha preguntado a una ATS que estaba charlando con ella.

-¿Tu sabes dónde es esto?
-¿Una radiografía de torax? Eso es en traumtaología, en el otro edificio
-Radiografía de abdomen (ha intervenido Zoidberg, que se ve que ni leer bien sabía)
-Es igual, las radiografías son en traumtaología.
-Tienes que subir por esas escaleras, tirar por el pasillo hasta el fondo y coger uno de los ascensores hasta la planta tercera. Después coges la pasarela que queda a la izquierda y cuando lleges al otro edificio subes una planta y ya estás en la entrada.

Afortunadamente (cuántos "afortunadamente" para una tarde tan funesta) y por motivos personales Zoidberg ha visitado recientemente varias veces ese edificio acompañado por su progenitor, antiguo empleado en la casa, y ha hecho ese recorrido, así que nuevamente su legendario sentido de la orientación no le ha fallado (porque si hubiera tenido que depender de las instrucciones...)

El caso es que Zoidberg ha atravesado los interminables pasillos y ascensores para, en la práctica, llegar a la entrada 4, pero desde dentro. La amable señorita de información de esa entrada ha mirado el manoseado volante y le ha indicado seguir un pasillo hasta el fondo. En realidad ha resultado que era seguirlo hasta casi-el-fondo, pero gracias a su innata habilidad para distinguir un símbolo de radiactividad de uno que dice "Tac Scanner" ha logrado sobrevivir a este nuevo obstáculo.

"Sólo veinte minutos de retraso", se ha permitido el lujo de pensar. Pero han pasado otros cinco antes de poder entregarle su volante, cual salvoconducto de listado por Schindler, a una de las ATS que fugazmente aparecía por alguna de las puertas. Tras retirarse a consultar la ATS ha vuelto a aparecer.

-Esto no es aquí, es en el edificio principal.
-Pe... pero si me dijeron que...
-Lo he consultado con la compañera y es allí. Por la entrada principal (la 1)
-Está en obras.
-Pero entras por la cafetería que está justo debajo.

Justo a mitad de camino, sufriendo en sus carnes de nuevo el azote del chamuscante sol canario, se ha dado cuenta Zoidberg de que adonde le habían dirigido era a la entrada 3. La misma desde la que le habían mandado a la 4.

Y aunque no ha intentado dismimular su mosqueo, al llegar al mostrador se ha manifestado su Serio Problema y no le ha gritado a la PGQERECELDSHBST las cuatro cosas que se merecería haber oido. En su lugar ha dicho muy seriamente:

-No era en traumatología.
-¿No? Vaya, déjame ver. (descuelga un telefono que suena, y tras resolver la consulta) Oye, que tengo aquí a un paciente para una radiografía y en traumatología le han dicho que es aquí. ¡Pero si aquí no hacemos radiografías!... ¿Ah si?... Ajam... Gracias. (cuelga) Pues resulta que sí las hacemos, en la segunda planta. Tienes que ir por el pasillo hasta que veas un extintor, que se ve bien, y entonces tiras por ese pasillo que está pintado así como verde hasta unos ascensores y subes hasta la segunda planta y allí es. Y si no es allí vuelves y ya probamos otra cosa.

No, tras oir esa última fraso Zoidberg no ha agarrado a la PGQERECELDSHBST por el cuello y ha empezado a machacar su cabeza contra la mesa. Serio Problema, ¿recordais?

En lugar de ello ha salido disparado y ha logrado llegar hasta su destino (afortunadamente el último tramo estaba lleno de carteles orientativos) para encontrarse con...

...un pasillo completamente desierto....

...y un cartel que rezaba...

RADIOGRAFÍAS DEL
APARATO DIGESTIVO

Y debajo añadido a bolígrafo...

AMBULATORIO TOMÉ CANO

Zoiberg ha reido, Zoidberg ha llorado. Se ha imaginado volviendo a Tomé Cano y encontrándose de nuevo con la PGQELDECSHAAC y ante una nueva gracieta superando, por fin, su Serio Problema.

Pero ha llamado a la puerta y ha esperado. Y ha vuelto a llamar y ha vuelto a esperar. Y cuando empezaba a pensar si sufrir dolores estomacales es menos molesto que todo esto, al fondo del pasillo ha aparecido un Buen Samaritano Profesional (a partir de aquí, etc etc...) que salía de otra sección y que al verlo tan desamparado le ha preguntado:

-¿Estás perdido?

Explicación, entrega de volante, BSP que entra por la puerta a la que Zoidberg estaba llamando (tras la que SÍ había gente) y vuelve a salir.

-Verás resulta que ya se han ido porque se ha pasado la hora. Lo que podrías hacer es cenar ligero, desayunar ligero y volver mañana por la mañana y le cuentas tu problema a ver si la doctora puede ayudarte.
-¿Mañana sobre qué hora?
-Ocho y media o nueve (Zoidberg se siente desfallecer). Si le cuentas lo que te ha pasado yo creo que te echará una mano porque es muy enrollada.

Aquí Zoidberg se ha imaginado a la prota de la serie esa de Antena 3 de la stRipper que se va a currar a un hospital (¿cómo? ¿que no es una stripper? ¡pero si sale en pelotas hasta en las minipromos de esquina de pantalla!) y agotado y decaido se ha vuelto para su casa, pasando de largo ante la PGQERECELDSHBST sin mirarla siguiera (pero que muy Serio, ya lo sabe, gracias).

¿Logrará Zoidberg levantarse a tiempo mañana? ¿Alguien creerá su increible historia? ¿Se enrollará la doctora? ¿Trabajará vestida?

Las respuestas a alguna de esas preguntas, y unos cuantos enigmas nuevos, en el próximo episodio de...

LAS CRÓNICAS DECAPODIANAS

6 comentarios:

LoKKie dijo...

A que no te he dicho que esta mañana he descubierto de forma bastante horrible que como ya tengo 25 años ya no me puedo beneficiar de los servicios de la Colaboradora médica de mis padres y tengo que usar la Seguridad Social como todo el mundo y seguir una serie interminable de tramites para que me den cita con suerte dentro de 3 meses en el ginecólogo y que TU me acabas de acojonar aún más de lo que ya estoy? T_T

Jotace_DT dijo...

Pégate un tiro, macho. Acabarás antes.

Mistheart dijo...

JODER...
Aparte de aconsejarte que te mudes a otro sitio con seguridad social (Saturno está precioso en esta época del año), que te lies con una viuda rica para que te pague medicos privados y que MATES a la mija de fruta del principio (la de las no-indicaciones)...

Bomba en el hospital...
Así también acabas con el sufrimiento de los que estan allí. ¡No me mires así! ¡Es por el bien común! ¡Los X-Men lo hacen y no les dicen na!

Ya en serio, tio, que ristra de putadas. Espero que algún dia de estos te atiendan como es necesario o algo.

Necio Hutopo dijo...

Concuerdo con JC, adquirir un arma no debe ser tan complicado

J Calduch dijo...

Recuerdo un episodio de La Cosa del Pantano ambientado en una casa que había sido propiedad de un fabricante de armas, que se volvió tarumba por la culpa de los que habian muerto con ellas y se dijo que "los martillos nunca deben cesar", y fue ampliando y construyendo la casa en todas direcciones, sin lógica ni sentido.

Creo que esa gente también es la que hace los hospitales. Nadie que haya trabajado en ellos un mínimo de un año es capaz de ir de un sitio a otro a la primera.

E. Martin dijo...

Me acaba de venir a la mente la escalofriante imagen de abrir las puertas del ascensor para ser arrollado por una estampida de bisontes fantasma que surgían de él...